Gritaba libertad, pero se ponía cadenas

Asistía a cuantas manifestaciones había gritando a favor de la libertad. Era muy activa, estaba siempre defendiendo a quienes no podían hacerlo. Su voz se elevaba, la alzaba segura, potente, para ser escuchada. Sin embargo, sus actos iban en contra de todo, absolutamente de todo lo que sus palabras decían. En su vida, más que libertad, había cadenas que ella misma se ponía.

Lo peor de todo es que no se daba cuenta. Una situación que ella misma veía en otras y no comprendía. Pero, como bien dice un dicho, “a veces vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Una situación que más que beneficios, tan solo trae resultados amargos.

Parecía de verdad

¿Y no te parece estúpido hablarle como me hablabas a mí? Cuando en nuestro afán de hacer daño, nos mentimos y a otros engañamos sin un preciso fin. Palabras comodín con cero puta originalidad. Palabras que se dicen a cualquiera, que hacen sufrir, que parecen de verdad.

¿Y no te parece cínico continuar creyendo que lo nuestro fue amor? Cuando donde creíamos había cariño, tan solo existía pasión. Una pasión que se esfumaba a medida que pasaba el tiempo. Pues era como una vela que terminaba consumiéndose, consumiéndonos.

¿Y no te parece una tontería continuar con lo que teníamos? Por miedo a cerrar ese capítulo, nos mantenemos en una situación que ya no tiene brillo. Que saca lo peor de nosotros mismos, que nos hace sentir vacíos, inútiles, detenidos…

¿Y no te das cuenta de que ya todo está claro? De que es importante soltar aquello que fue fruto de una ilusión, de un deseo, de un miedo extraño. Porque anclarse en lo que ha sido, pero que jamás podrá ya ser, es crear una cárcel a nuestro alrededor que nos impedirá vivir, sentir otra vez.

Relaciones comatosas

Relaciones comatosas que se ven estancadas,

que no avanzan,

que tampoco se atrasan.

Nada va hacia atrás o hacia adelante,

nos encontramos en un limbo

en el que ninguno de los dos sabe nada.

Palabras que no se dicen,

sentimientos que se guardan

en cofres llenos de experiencias y miedos

protegidos por cobardes.

Relaciones comatosas

que tienen un final desastroso.

Un final que se intenta aplazar,

pero que al final llega rápido, doloroso.

Lo peor de estas relaciones

es que podrían llegar a buen puerto.

Si la cobardía,

el miedo,

las dudas

y las suposiciones

se combatiesen con sinceras palabras.