Personas que cambian

Hay personas que cambian que, de un día para otro, sus palabras se transforman en silencio y su alegría en indiferencia. El malestar se palpa en el aire, pero tú no sabes qué ocurre. No has hecho nada y crees que no es culpa tuya. Sin embargo, te sientes como si hubieses cometido la mayor de las atrocidades. Los pensamientos rumiantes aparecen. ¿Qué habré hecho? ¿Por qué se habrá enfadado? ¿De qué no me he dado cuenta? Pero, tal vez, esas preguntas tengan una sola respuesta y es que es muy posible que no hayas hecho nada y que el otro tenga un problema que proyecta sobre ti, sobre los demás, en el que tú, por tu empatía y constantes creencias de culpa que arrastras desde hace años abrazas hasta que logran consumirte.

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Esto puede acabar contigo si lo permites.