Gritaba libertad, pero se ponía cadenas

Asistía a cuantas manifestaciones había gritando a favor de la libertad. Era muy activa, estaba siempre defendiendo a quienes no podían hacerlo. Su voz se elevaba, la alzaba segura, potente, para ser escuchada. Sin embargo, sus actos iban en contra de todo, absolutamente de todo lo que sus palabras decían. En su vida, más que libertad, había cadenas que ella misma se ponía.

Lo peor de todo es que no se daba cuenta. Una situación que ella misma veía en otras y no comprendía. Pero, como bien dice un dicho, “a veces vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Una situación que más que beneficios, tan solo trae resultados amargos.