Palabras que se derraman

Hacer añicos cada parte de ti

¿Por qué no ibas a querer romper con todo? Hacer añicos cada trozo de tu vida para que se mimetice con lo que está sucediendo a tu alrededor, en el mundo. Ir partiendo ilusiones, tirando por el suelo sentimientos, dejando caer tu cuerpo, sintiendo el frío que el vacío te va a generar.

No te engañes. Ya había partes de ti rotas cuando decidiste continuar como si nada por este sendero que llamamos vida. Lo has hecho a trompicones, ignorando las piedras con las que te encontraste en el camino, invirtiendo en distracciones para no pensar si los pasos que dabas era lo que querías.

Hiciste un gran trabajo personal hace tiempo y tienes la habilidad de poder mirar hacia ti, observarte y saber qué es lo que quieres hacer. Pero hacer esto cuesta tiempo, horas, dolores de cabeza. Sin embargo, ahora estás en una encrucijada. No te queda otra.

Así que no lo eches por tierra porque tu cuerpo grita a cada momento, aunque lo intentes acallar, que te detengas, que hagas añicos todo aquello que has utilizado para crear una armadura, la armadura del “no quiero ver”. Una protección inútil en un momento en el que todo se derrumba.

Rómpete. Cada parte de ti te dolerá, es verdad. Pero esto es como un puzle. Puedes ir reconstruyéndolo hasta que, poco a poco, vaya tomando forma. Te llevará tiempo, no te lo voy a negar. Pero el resultado final no te generará vacío, tampoco una armadura difícil de soportar ni un camino repleto de piedras que te están alertando de que “por ahí no”, que “basta ya”.

Es el momento de que empieces ya. Quedan largas semanas por delante. No lo dejes para los propósitos de año nuevo, no dilates más lo que en tu interior sabes que quiere resolver ya. Una parte de ti se rebela, está enfadada, arde, burbujea… Deja que brote.

Un comentario en “Hacer añicos cada parte de ti

  1. Buena entrada; plena de criticas! Por inacción u omisión. Si me permites; le sugeriría que realice un análisis retrospectivo de su vida interior, para darse cuenta de las razones de todo lo que padece…no lo que vive. No hay excusas, cuando uno posee ese bendito don, de no comprender nada de lo que le pasa tanto a el como a quienes lo rodean. No crees, que ayudándolo puede ser la esperanza de que se reconstruya? Un cálido saludo.

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