Vida

He dejado de fumar y de beber. Abandoné a quienes me juzgaron porque querían decidir los pasos que debía dar. Me quedé sola, mientras mi cuerpo cambiaba y me sentía, muchas veces, insegura y con gran miedo. No tuve tan poca certeza sobre mi futuro como en este momento. Pero, cada vez que tocaba mi barriga, se dibujaba en mi rostro una sonrisa.

En mi interior había una mezcla de nerviosismo y emoción; de temor y de amor. El contraste era tal que, a veces, dolía. Pero las patadas me hacían salir de este bucle en el que me sumergía para darme de bruces con una realidad que, por algún motivo, me parecía hermosa a pesar de todo.

¿Era una segunda oportunidad? ¿Por qué seguí adelante a pesar de que nadie sujetaba mi mano? No tenía respuestas. Sin embargo, estaba segura de algo que pensé que hacía tiempo había dejado a un lado, desperdiciado, malgastado.

Era vida.

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