Esa sensación de desesperanza

Esa sensación de desesperanza se te viene encima repentinamente. Sientes que, aún deseando correr, no te mueves del sitio en el que estás. Estás como en la orilla del mar. Tus pies se hunden cada vez más en la arena, a medida que las olas vienen y van. ¿Cuál es el riesgo? Si la marea sube, terminarás ahogándote.

Puede que sean los años que cumples o estar en ese trabajo que no te llena o encontrarte en una situación sentimental en la que no quieres estar lo que te mantiene en esa orilla en la que tienes un terrible miedo a ahogarte. Posiblemente esto ocurra, pero la pregunta es ¿qué harás entonces?

Lo primero que se te viene a la mente puede ser gritar o que el terror termine paralizándote. Tal vez, te quedes esperando a que la marea baje como si de un milagro se tratase. No obstante, tienes dos opciones claras. Una es sacar con tus manos el exceso de arena de tus pies y empezar a moverte. Otra, dejar que la marea suba y una vez esto suceda nadar.

En ambas sales ganando, a menos que te quedes quieto.

En todas las áreas de tu vida siempre hay una opción.

ESCOGE.

Muévete o muere.

 

3 comentarios en “Esa sensación de desesperanza

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