Una mente ocupada

Mis pensamientos,

esos dulces amigos

y al mismo tiempo

terribles enemigos.

A veces, apacibles;

otras, turbulentos.

Cuando los remuevo

y no los suelto,

todo se viene abajo.

Un tornado se instala en mi mente,

arrasando con todo,

estresando mi cuerpo.

Tranquilizarlos

no es tarea fácil

y

entonces

vuelvo a aceptarlos

para

más tarde

volver a odiarlos.

 

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