El deseo de dejar de ser dependiente

El amor es para toda la vida, amar implica poseer a la otra persona, vigilarla para que no te ponga los cuernos… Todo esto ha tenido un impacto fatal en mí, tanto que empecé a ser dependiente en mis relaciones amorosas.

El amor no es peligroso, pero la dependencia emocional puede destrozarte.

No concebía el amor sin sufrimiento, sin lucha, sin dar el 100% aunque la otra persona no diese ni un 15%. Al final terminaba exhausta, sintiéndome desdichada y con aún deseos de poder saborear el verdadero amor. Supuse que tenía que haber otra forma, pero no iba a ser fácil, nada fácil.

Ser dependiente es una verdadera tortura

Cuando te conviertes en un dependiente emocional dejas tu vida para ponerla a disposición de la otra persona. Tu felicidad pasa a ser la suya, te vacías hasta el punto de que la otra persona es la responsable de llenarte de amor, de afecto, de palabras positivas.

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Sin tu pareja, no eres capaz de seguir adelante. ¡Cuánto daño ha hecho la afirmación de “sin ti no soy nada”! Y es que en el caso de un dependiente así es, pero esa frase que queda tan bien en una película o una canción puede llegar a matarte en la vida real.

La dependencia es miedo y ese miedo me vuelve esclavo.

Crees que no tienes amor, que este lo tienes que recibir de otra persona; consideras que si nadie te quiere es porque has fracasado y la sociedad te va a mirar mal. Cuidado con estas creencias porque no son verdad. Si te sientes vacío por no tener pareja y cuando la tienes te esfuerzas demasiado para no perderla, es el momento de que te reconcilies contigo.

El difícil camino hacia el amor propio

No entres en otra relación por miedo a quedarte solo, no te obsesiones tanto por retener a alguien a tu lado. Duele, es cierto, porque tu concepción del amor es dañina, duele y te destroza.

Cada episodio de desamor que puedas sufrir es una excelente oportunidad para volverte a quererte como nunca te han querido. Porque nadie te va a querer como tú, por mucho que busques, tu búsqueda nunca dará los frutos que esperas.

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Madurar es aprender a despedirse.

Por favor, sé valiente para soltar cuando ya no quieren estar contigo. No te desgastes por quien no te merece, porque eso solo demuestra lo poco que te valoras, la gran cantidad de amor propio del que careces. Recupéralo…

No te pierdas: Antes de amarme, ámate a ti primero.

Ilustraciones: Paula Bonet.

 

 

 

10 comentarios en “El deseo de dejar de ser dependiente

  1. Entro en pleno conflicto con estas tres afirmaciones: “El amor es para toda la vida, amar implica poseer a la otra persona, vigilarla para que no te ponga los cuernos… ” No creo que eso sea el amor, aunque entiendo el núcleo de lo que quieres decir. Para mí, y según mi experiencia de vida, cuando hay amor, no hay temor. Claro que hablando de relaciones, el problema radica en la reciprocidad de ese amor.
    Me ha parecido muy interesante el planteamiento que has hecho, y creo que hay mucho más detrás de tus palabras. Un abrazo.

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      1. Me lo imaginé, y me alegro de que así sea. Escribes con bastante pasión acerca de ello. Ya he visto en otros post que tratas también el tema del amor. El amor bien comprendido y practicado, es simplemente una maravilla en todos los niveles de nuestras vidas. Un abrazo muy fuerte Raquel 🤗

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