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Mariposas, hoy os dejo en libertad

¿Has sentido, alguna vez, mariposas en el estómago? Esa sensación tan maravillosa que te produce esa persona especial, de la que algunas personas se ríen y otras defienden con gran ímpetu y firmeza.

Esas mariposas que a veces te encantaría retener para siempre, en ocasiones mueren dentro de ti, dejándote una especie de acidez en el estómago que te produce un sabor amargo.

Las mariposas tienen alas, por lo tanto deben ser libres, no lo olvides.

¿Sabes por qué ocurre esto? ¿El motivo por el que tienes tanto miedo a que las mariposas se esfumen? Porque has asociado su ausencia con la rutina, el vacío, la falta de amor y el aburrimiento en la relación.

Con el tiempo, no necesitas esas mariposas

Las mariposas aparecen en esa etapa de enamoramiento en la que estás conociendo a esa persona con la que las chispas han saltado, tu mundo se ha revolucionado y te sientes activo, con mucha energía.

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Sin embargo, esto es una cuestión de química y la fase de enamoramiento pasa dando lugar a lo que después denominarás “amor“. Por eso, no hay que tenerle miedo a que esas mariposas se vayan. Porque lo que viene, después, es mucho mejor.

Una etapa de tranquilidad, donde el vínculo con la otra persona se consolidad, en la que decides si deseas caminar de la mano con tu pareja dure lo que dure la relación. No obstante, la tranquilidad da miedo porque en ella nos aterra acomodarnos y que la rutina haga acto de presencia.

El amor es como una flor, si no la riegas todos los días terminará marchitándose.

Las relaciones no tienen que ser estresantes, deben ser tranquilas

Lejos de lo que puedes creer cierto, toda relación tiene que llegar a su punto de tranquilidad, donde te sientas a gusto, con un gran bienestar. Pero, tu miedo a esta tranquilidad provoca que, en ocasiones, desees retener esas mariposas que deben volar en libertad para dar paso a una nueva etapa.

¿Cómo se manifiesta este miedo a la rutina?

  • Echarle en cara a la persona que amas que ya no es tan detallista como antes, que pasáis demasiado tiempo en casa, que si ha cambiado…
  • Demandar múltiples muestras de afecto y obligarle a la otra persona y a ti a hacer cosas (aunque no os apetezca realmente) por ese miedo a “acomodaros”.

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Los miedos provocan en nosotros un estado alterado que provoca que hagamos cosas para evitarlo, en vez de intentar entenderlo.

No tengas miedo. Pasar de sentir esas mariposas a no sentirlas da terror, porque no olvides que todo cambio provoca en ti dudas, inestabilidad y que te alejes de esa zona de confort tan calentita y confortable.

Hay personas adictas a las mariposas y cuando no las sienten creen que el amor se ha esfumado, cuando esto no es así. Disfruta de cada momento, cada cosa tiene su instante. Si tras soltar esas mariposas riegas tu amor por la otra persona a diario, la pasión, esa llama, no tiene por qué apagarse.

Te recomendamos: Cómo conectar emocionalmente con tu pareja.

Imágenes cortesía de Laura Makabresku.

3 comentarios en “Mariposas, hoy os dejo en libertad

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