Enjaulada

Había pasado la mayor parte de mi vida encerrada en una pequeña jaula. Tan solo conocía los barrotes, la comida, la bebida y otras comodidades que me permitían. Esa era mi realidad y no la cuestionaba. Hasta que un día empecé a sentirme mal, sin saber muy bien por qué, y mi curiosidad empezó a hacer de las suyas.

Empecé a fantasear con esa zona fuera de mi jaula que veía solo como una espectadora. Comencé a a vivir en un futuro ansiado por mi mente, apartándome del presente. Ya no saboreaba la comida, ya no me centraba en lo que sentía. Mi mundo se volvió irreal, empecé a vivir en los sueños y, un día, todo se volvió realidad.

La puerta de la jaula se abrió y las dudas me abordaron. Nunca creí que todo lo que soñaba se haría realidad, ¡solo eran sueños! Ahora que me encontraba con aquello que anhelaba no me atrevía a dar el paso, tenía miedo, me volví cobarde. Me costó horrores salir de esa jaula. Años…

Y es que no hay peor jaula que la que nosotros creamos en nuestra propia mente. Pues ya no estaba enjaulada, era libre, pero la incertidumbre me hacía dudar si ir hacia aquello que siempre había anhelado o quedarme donde estaba segura de que nada iba a cambiar.

5 comentarios en “Enjaulada

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